
Imagen: Adilson Sochodolak / Shutterstock
En pleno proceso de la elección presidencial en Brasil, el pasado 25 de septiembre, el actual presidente de la nación, Luiz Inácio Lula da Silva, aprobó un decreto provisional que prohibía los casinos en línea y las apuestas deportivas. La medida plantea el control del juego y su impacto en la salud pública y económica para las familias, donde Lula había descrito esta actividad como un “cáncer”.
La medida entró en vigor desde el mismo día de su pronunciamiento, aunque todavía requiere de su aprobación por el Congreso, además de que el Supremo Tribunal Federal debe pronunciarse con relación a las medidas cautelares presentadas.
En este contexto, varios especialistas de la industria han compartido sus puntos de vista, analizando los efectos de la medida. Logra coincidir en varios puntos, como la necesidad de contar con marcos regulatorios predecibles, aplicar políticas de juegos responsables e integrar controles más eficientes.
En una consulta hecha por Focus Gaming News, se recopiló la opinión de importantes representantes de la industria en Brasil, México, Colombia, Chile, Uruguay y Perú. Y uno de los participantes es el Dr. Miguel Ángel Ochoa Sánchez, presidente ejecutivo de la AIEJA (Asociación de Permisionarios, Operadores y Proveedores de la Industria del Entretenimiento y Juego de Apuestas en México).
En sus comentarios, Ochoa Sánchez advierte que el caso de Brasil se establece como un episodio particular que puede proyectar cierta imagen de inestabilidad, sobre todo con relación a la seguridad jurídica de las inversiones, prestando principal atención a las estructuras y montos en juego.
Según el representante de la AIEJA, los gobiernos deben comprender la importancia del impacto económico de la industria del juego. Por eso, es necesario un desarrollo de políticas públicas que vayan más allá de las épocas electorales. De lo contrario, podrían generarse condiciones que favorezcan la ilegalidad y, en consecuencia, la reducción de las contribuciones fiscales.
De igual manera, según Ochoa Sánchez, la prohibición lo único que provoca es la promoción del mercado ilegal y fuga de capitales, dos factores que solo pueden producir indefensión para el consumidor. Así, para el especialista, la experiencia de Brasil puede servir como marco de referencia de una advertencia por la necesidad de una legislación más moderna para el sector en México.
En este reporte, también participaron otros representantes de la industria como: Bárbara Teles, directora de Relaciones Gubernamentales de la Associação Brasileira de Conformidades, Boas Práticas, Ética e Transparência em Apostas (ABC-BET); Tatiana María Vásquez, abogada y socia de Vásquez & Asociados, especialista en regulación del juego en Colombia; Carlos Fonseca, de Perú, gerente de Gaming Law SAC; Luis Gama, secretario ejecutivo de la Cámara Uruguaya de Operadores y Administradores de Salas de Entretenimiento y Casinos; y Cecilia Valdés, presidenta ejecutiva de la Asociación Chilena de Casinos de Juego.
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