
El Gobierno de Michoacán informó que las 4.391 máquinas tragamonedas inhabilitadas durante la actual administración generaban más de MXN 631 millones anuales para grupos delictivos que operan en el estado.
De acuerdo con el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla, estos dispositivos producían alrededor de MXN 52,6 millones mensuales y funcionaban como una fuente de financiamiento para otras actividades criminales y generando además un problema de salud pública en Michoacán.
Los aseguramientos forman parte de una estrategia permanente contra el juego clandestino y las fuentes de ingresos del crimen organizado. Los operativos son realizados de manera coordinada por la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), la Fiscalía General del Estado (FGE) y fuerzas federales.
Las autoridades han localizado las máquinas principalmente en tiendas de abarrotes, pequeños comercios y otros establecimientos comunitarios. Ramírez Bedolla señaló que estos dispositivos también están relacionados con delitos como extorsión, amenazas y narcomenudeo.
El balance de la SSP muestra que una parte importante de los aseguramientos se produjo durante 2025. En ese año fueron retiradas 3.211 máquinas tragamonedas en operativos realizados en 11 municipios de Michoacán.
Morelia concentró la mayor cantidad de dispositivos decomisados, con 1.121 unidades. Le siguieron Uruapan, con 544; Apatzingán, con 408; y Lázaro Cárdenas, donde las autoridades retiraron otras 353 máquinas.
La estrategia continuó durante 2026 mediante operativos y cateos en distintos puntos del estado. En febrero, el Gobierno estatal informó sobre la destrucción de 803 máquinas previamente aseguradas, a las que atribuyó ingresos cercanos a MXN 9,8 millones mensuales.
En julio, un operativo conjunto de la SSP, la FGE y la Secretaría de Marina permitió asegurar otras 45 tragamonedas en Lázaro Cárdenas. Las autoridades estimaron que estos dispositivos generaban más de MXN 500.000 al mes.
Además del impacto económico, el Gobierno estatal sostiene que la instalación de tragamonedas ilegales forma parte de mecanismos utilizados por grupos criminales para obtener recursos y ejercer presión sobre comerciantes.
Ramírez Bedolla afirmó anteriormente que algunos propietarios de establecimientos son obligados a mantener estos dispositivos en sus negocios y asumir los gastos derivados de su operación. Por este motivo, la retirada de las máquinas se incorporó a las acciones estatales contra la extorsión.
La SSP también ha relacionado su explotación con delitos como fraude y lavado de dinero. Las autoridades señalan que los dispositivos operan fuera de las disposiciones de la Ley Federal de Juegos y Sorteos y de los controles establecidos para el sector.
El Gobierno de Michoacán aseguró que los operativos continuarán en coordinación con autoridades federales y municipales. También pidió a la población denunciar la instalación de nuevas máquinas para impedir que vuelvan a convertirse en una fuente de financiamiento para grupos delictivos.
En ese contexto, la SSP ha reforzado la vigilancia en establecimientos donde suelen instalarse estos dispositivos. La estrategia busca evitar que las máquinas retiradas sean reemplazadas y detectar nuevos puntos de operación en zonas comerciales de los municipios intervenidos.
Las autoridades estatales también han pedido la colaboración de los ayuntamientos para impedir la instalación de nuevas tragamonedas. El objetivo es complementar los decomisos con acciones preventivas que reduzcan la disponibilidad de estos dispositivos y dificulten su explotación clandestina.
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