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La Sport Integrity Global Alliance (SIGA) publicó una edición especial de su Sport Integrity Journal dedicada a Latinoamérica, con un análisis sobre los desafíos que acompañan al crecimiento de las apuestas deportivas en la región.
El documento reúne las perspectivas de 24 expertos procedentes de siete países, entre representantes de organismos reguladores, organizaciones deportivas y compañías vinculadas con la industria.
Entre los principales temas aparecen la evolución de los marcos regulatorios, la prevención del lavado de dinero, el combate contra la manipulación de competiciones y la necesidad de mejorar la cooperación entre autoridades y operadores.
Aunque México no cuenta con una sección específica dentro del informe, varias de las cuestiones analizadas tienen relación directa con el mercado nacional, que atraviesa un periodo de debate sobre la modernización de sus reglas para casinos y apuestas mientras el crecimiento del canal digital plantea nuevos desafíos para autoridades y empresas.
Uno de los puntos recurrentes del informe es que la expansión de las apuestas reguladas debe estar acompañada por mecanismos capaces de detectar operaciones sospechosas y reducir los riesgos relacionados con delitos financieros.
Los especialistas consultados por SIGA destacan la importancia de identificar a los beneficiarios finales, conocer el origen de los fondos y fortalecer el intercambio de información entre operadores, organismos deportivos y autoridades.
El debate tiene especial relevancia en México, donde la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) endureció recientemente las reglas antilavado aplicables a las Actividades Vulnerables, categoría que incluye los juegos con apuestas, concursos y sorteos.
Las nuevas disposiciones refuerzan aspectos como la evaluación de riesgos, la identificación del beneficiario controlador y el seguimiento de determinadas operaciones, en un momento en que el Gobierno también prepara una actualización más amplia de la legislación del juego, un escenario que coincide con el llamado de SIGA a que los controles evolucionen al mismo ritmo que el mercado regulado.
La manipulación de competiciones ocupa otro espacio importante en el análisis de SIGA, que plantea la necesidad de combinar sistemas de monitoreo de apuestas con cooperación entre operadores, federaciones deportivas y autoridades para detectar posibles irregularidades.
México tuvo que afrontar precisamente este desafío durante el reciente Mundial 2026, cuando su condición de país anfitrión incrementó la atención sobre la integridad de los encuentros y la actividad generada alrededor de los mercados de apuestas deportivas.
Antes del torneo se habían reforzado las medidas para combatir posibles amaños de partidos, mediante una estrategia que involucró a organismos deportivos, autoridades y entidades especializadas en el monitoreo de mercados de apuestas.
La experiencia del Mundial sirve ahora como referencia para uno de los planteamientos que atraviesan el informe de SIGA: la expansión comercial de las apuestas deportivas necesita avanzar junto con mecanismos capaces de proteger permanentemente la integridad de las competiciones, más allá de los controles desplegados para los grandes eventos.
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